La pandemia de COVID-19 ha dejado a la vista lo frágiles que somos ante contingencias de salud y ha dejado claro que la desigualdad entre países es muy notoria, dejando vulnerable a la mayoría de la población.

A medida que la pandemia pasó por sus diferentes etapas, la humanidad en general tuvo que enfrentar retos inimaginables. Hoy por hoy la innovación y avances tecnológicos se han hecho notar y han creado la vacuna para poder frenar la pandemia, lo cual deja el nuevo reto de la distribución de todas las vacunas para la población.

Existen países que por su infraestructura, avances tecnológicos y organización les permite llegar a una distribución equitativa para su población. Pero del otro lado de la moneda tenemos zonas vulnerables que no cuentan con la infraestructura para garantizar una óptima aplicación de la vacuna. Un caso concreto es el continente africano en donde muchos de sus países no cuentan con la infraestructura para la correcta distribución.

Por ello, los avances tecnológicos en logística y distribución entraron a escena para proveer herramientas para la distribución de las vacunas; uno de ellos es el uso del dron.

Los drones brindan una vía potencial para garantizar que todos, sin importar dónde vivan, tengan acceso a una atención médica de alta calidad. África, ha sido líder mundial en el campo de los drones, con el primer programa de entrega de drones a escala nacional que se lanzó en Ruanda en 2016 y la primera entrega de una vacuna COVID con drones en el mundo que tuvo lugar en Ghana durante marzo de este año.

África, a pesar de ser un continente rezagado en muchos temas, nos está dejando lecciones para aplicar en la distribución de la vacuna usando drones ya que los drones brindan una vía potencial para garantizar que todos, sin importar dónde vivan, tengan acceso a una atención médica de alta calidad. El desafío es pasar de proyectos piloto a operaciones a mayor escala que sean financieramente sostenibles.

A pesar de la excelente propuesta y de las pruebas piloto que se hicieron, quedan muchas preguntas sin respuesta sobre cómo diseñar un programa de drones exitoso, dónde se puede aplicar mejor la tecnología y cómo medir los resultados a gran escala.

El Foro Económico Mundial desarrolló un informe que ofrece un marco para evaluar estos temas que son esenciales para aprovechar al máximo esta revolución tecnológica; el documento se centra en el contexto africano, pero muchas de las lecciones son de aplicación universal:

Adaptar la economía actual con el nuevo esquema de entrega a través de drones

Algunos de los mayores desafíos identificados se relacionan con la necesidad de evaluar la oportunidad que brindan los drones a mayor escala. Los proyectos piloto pequeños fueron una buena forma de aprender, pero debemos adaptar el contexto político y económico de los países para que esto sea una realidad.

La pregunta ya no es si la tecnología está lista, sino cómo encontrar modelos comerciales sostenibles para la prestación de servicios de salud con drones.

Las necesidades del momento actual son demasiado urgentes y debemos buscar cómo podemos dar forma a las tecnologías emergentes para satisfacer las necesidades de todas las personas sin importar dónde vivan.

Creación de la infraestructura para los drones

Una lección clave de lo implementado en África, es que los drones se pueden utilizar mejor como infraestructura de emergencia cuando ya sirven como infraestructura de rutina. En 2020, Zipline, entregó más de 1 millón de dosis de vacunas para otras enfermedades, aumentando significativamente su cadencia de administración en respuesta a las limitaciones en el acceso a la atención médica causadas por las restricciones pandémicas.

Luego, Ghana recurrió a Zipline en marzo de 2021 para comenzar la distribución de vacunas COVID-19 a instalaciones de salud rurales y ex urbanas. En 3 días, Zipline había distribuido toda su asignación inicial de 11,000 dosis de vacuna, lo que representa el 13% del total de vacunas administradas en Ghana en ese período.

Compartir los datos sobre el uso de drones

También es necesario un intercambio más abierto de datos sobre el uso de drones. En este momento, hay poca información disponible públicamente sobre la economía de la entrega de drones o cómo se ven afectados los resultados de salud.

Si bien hay muchas razones comprensibles por las que las organizaciones dudan en proporcionar información cuantitativa sobre sus sistemas, que van desde las preocupaciones de los gobiernos sobre la soberanía de datos nacionales, hasta las preocupaciones competitivas de las empresas sin estos datos; es difícil para los funcionarios gubernamentales o los funcionarios de la salud evaluar los riesgos y ventajas del uso de los drones en la cadena de suministros.

El sector público y el privado deben trabajar juntos para planificar qué datos se recopilarán cuando se inicie un programa y qué información se comprometerán a divulgar y que otra será confidencial.

Hacer proyectos a mayor escala

Poco a poco, vemos como otros regiones buscan replicar el éxito de la distribución a través de drones. En India, se ha trabajado con estados como Telangana y el gobierno central en su proyecto Medicine From the Sky. India está incubando su propio ecosistema de empresas y políticas y espera lanzar pruebas de vacunas entregadas por drones en los próximos meses.

Japón está experimentando con nuevos modelos comerciales, ya que la asociación operativa estratégica de Zipline con Toyota Tsusho Corporation en Japón proporcionará las herramientas para replicar el proyecto de distribución con drones. También, Israel realizó recientemente una de las pruebas más grandes de vuelos simultáneos de drones bajo un sistema de tráfico no tripulado con el objetivo de crear una red nacional de entrega de drones que incluirá productos médicos. Estados Unidos también ha comenzado la entrega de suministros médicos con drones con drones voladores de UPS en el campus de WakeMed en Raleigh.

Compartiendo el espacio aéreo

La mayor barrera para la creación de este tipo de operaciones en todo el mundo sigue siendo la regulación del espacio aéreo. Las autoridades de aviación civil (CAA) enfrentan un desafío difícil para equilibrar la seguridad de las operaciones de vuelo existentes y las personas en tierra mientras permiten nuevos tipos de operaciones.

La pandemia COVID-19 ha aumentado el interés en el uso de drones para cadenas de suministro médico. Aunque ninguna tecnología puede ser una solución milagrosa, debemos buscar todas las vías que mejoren la equidad en el acceso a los bienes de la salud y bienestar social; ya sea en África, zonas rurales de América o las comunidades urbanas pobres. No debemos esperar hasta la próxima crisis humanitaria toque la puerta para poner soluciones que previas a los problemas que puedan suscitarse.