Los esfuerzos de la logística se centran, cada vez más, en asegurar que los productos lleguen al consumidor de la manera más efectiva y menos dañina para el medio ambiente; ya que es un problema latente que el transporte y la logística deben de poner como prioridad.

El cambio climático y los efectos de gas invernadero hacen estragos año con año en todo el mundo, y cada sector de la economía debe poner su grano de arena reducir los contaminantes generados por la actividad económica.

Según la Agencia Internacional de Energía, en el año 2017 las emisiones globales de CO2 se repartían de la siguiente forma: 41% electricidad y calefacción, 24% industria, 14% transporte privado, 10% transporte de mercancías, 8% construcción y 2 “otros”. En el campo de la logística, el CO2 se genera durante los procesos de transporte y almacenaje. Del 10% de emisiones correspondiente al transporte de mercancías, el tráfico de camiones supone claramente la mayor parte (más de ¾).

En este mes de la tierra hablaremos del papel que juegan la logística y el transporte en la lucha contra el cambio climático.

Transporte marítimo y su huella ecológica

La industria naviera mundial genera cada año más de mil millones de toneladas de emisiones de carbono, casi el 3% del total mundial, una cantidad similar a la de la aviación. Para reducir esas emisiones de gases de efecto invernadero, se necesitan nuevos combustibles y fuentes de energía alternativas: la eólica es una de ellas, e históricamente impulsó el sector marítimo. La agencia de la ONU que regula el transporte marítimo, prevé que la industria del transporte marítimo producirá hasta el 17% de las emisiones mundiales de dióxido de carbono para 2050.

Pero a pesar del papel de la industria en la producción de emisiones de carbono, el progreso en la reducción de esas emisiones ha sido lento. La Organización Marítima Internacional ha establecido una serie de objetivos para la industria:

  • Reducción de los gases de efecto invernadero en un 50% por debajo de los niveles de 2008 para 2050
  • Reducción de la intensidad de carbono de las emisiones en un 40% para 2030 y en un 70% para 2050 en comparación con los niveles de 2008

El año pasado, la OMI comenzó a exigir que todos los combustibles utilizados en los barcos no contengan más del 0,5% de azufre, rebajando así el límite existente anteriormente del 3,5%.

Si bien la agencia de la ONU no puede hacer cumplir las nuevas reglas, lo que depende de los países en los que está registrado el barco, existen multas para los barcos atrapados que infringen las reglas.

Por otro lado el viento es una energía renovable que las compañías navieras podrían utilizar, después de todo, es como antes se impulsaba todo el transporte marítimo mundial, pero solo una pequeña fracción del transporte marítimo está siendo movida por los llamados buques cargueros a vela, donde los barcos (ya sean veleros, barcos con motor modernizado o nuevas construcciones) son impulsados ​​completamente por el viento. Los barcos cometa utilizan una cometa (junto con un motor) para reducir las emisiones, mientras que la compañía naviera japonesa NYK está desarrollando un barco que utilizará palas, similar a una turbina eólica, que de acuerdo con la compañía reducirá las emisiones de carbono en un 69%.

Globalización frente a regionalización

Los expertos aseguran que la distribución de mercancías debe ser moderada y proponen un nuevo concepto llamado regionalización en lugar de globalización.

Es la visión de volver a disponer de plantas de producción más pequeñas, eficientes energéticamente, próximas a sus mercados y utilizando productos locales y con mano de obra cercana, frente a la deslocalización y la globalización desmedida.

En los países en desarrollo y países emergentes que aún resultan “baratos”, los salarios aumentan exponencialmente a la par que el bienestar y el crecimiento económico. Por lo que se busca la regionalización en respuesta al poco desarrollo igualitario en los países en vías de desarrollo.

Muchas compañías de artículos de consumo y moda han vuelto al abastecimiento regional para ganar en rapidez y flexibilidad. La agilidad y el “Time to Market” ganan mayor relevancia frente a los costos de fabricación. Esta regionalización conlleva una clara reducción de emisiones de CO2 en las cadenas de suministros

Reducción de CO2

La mejor opción siempre es usar vehículos que no usen combustibles fósiles y que no emitan CO2. Esto se puede lograr impulsando la entrega de productos en bicicletas que pueden recorrer las ciudades de forma limpia y amigable con el medio ambiente. Otra alternativa es usar vehículos de baja emisión como los carros, camiones o motos eléctricas, sin embargo, la cantidad de vehículos con estas características aún es limitada en especial en países en vía de desarrollo. Dicho lo anterior vemos la necesidad de seguir usando transporte con alta emisión de C02 por lo que tendremos que recurrir a la inteligencia artificial para crear rutas diseñadas para reducir las distancias, y tiempos de uso de los transportes. Es decir cambiar la toma de decisiones análoga por los operadores a un diseño planificado de las rutas de transporte terrestre, con el cual es posible reducir en un 21% la emisión de dióxido de carbono simplemente por incorporar tecnología dentro del proceso.

Las cadenas de suministro globales, incluyendo las ubicaciones de las plantas de producción, deben ser objeto de una profunda revisión. La logística juega un papel muy importante en la economía, en la cual debemos de optimizar los recursos para la distribución de la mercancía mundial. Los cambios que se han hecho no han sido suficientes para garantizar la reducción de contaminación y el cuidado del medio ambiente, lo cual deja una tarea muy grande por hacer para el sector.