Con más de 25 millones de habitantes y un amplio puerto marítimo y fluvial para la carga y descarga de contenedores de suministros, Shanghai, se posiciona como la capital financiera y logística más importante del continente Asiático.

Con una extensión de más de 13 kilómetros de longitud, este puerto con entrada directa frente al mar de China, la bahía de Hangzhou y con desembocaduras en los ríos Yangtza, Huangpu y Quiantan, se convirtió en el líder portuario del comercio global de la última década.

Es el dinamismo y accesibilidad de este puerto lo que lo llevó, en 2010, a superar los 29,069 millones de TEU’S movilizados anualmente y a desplazar al entonces líder de las cadenas de suministro Chinas, el Puerto de Singapur.

Durante los últimos años el Puerto de Shanghai, se ha convertido en el aliado más importante para cadenas de suministro a nivel global, registrando hasta el 2021 una recepción total de más de 47 millones de contenedores al año.

Estas cifras lo posicionan como el líder del comercio de China, al ser el responsable de más del 17% del tráfico de los contendeores, el 27% de las exportaciones totales y covirtiédolo en el proveedor del 3.8% del PIB de este país.

Encabezando las listas de los puertos más importantes del mundo, Shanghai ha logrado superar en cantidad y volumen a otros de la lista.

De acuerdo con datos de Alphaliner, tan solo el 30% del comercio global está en manos de China, perfilando siete puertos en el ranking; Hong Kong, Shenzhen, Ningbo Zhous han, Guangzhou, Qingdao y Tianjin. Shanghai mueve el 18.4% y el restante se divide entre los otros 6 puertos chinos.

Y es que si comparamos su capacidad portuaria con la del líder europeo, Rotterdam, este mueve tan solo el 37% del volumen total que se moviliza anualmente el puerto de Shanghai.

Pero incluso los capitanes tienen complicaciones, en los últimos años ante las restricciones por la pandemia de COVID-19, la logística del puerto de Shanghai se ha visto afectada, llegando a reducir su operatividad a tan solo el 25% de su capacidad.

Esto ha ocasionado largos tiempos de espera para la carga y descarga de mercancías e impactado fuertemente las cadenas de suministro globales.

Los atascos en este puerto clave han golpeado fuertemente a la economía global. Retrasó el abasto de las cadenas de suministros y aumentó las tarifas de envíos y la inflación, principalmente a regiones de América Latina como Brasil, Colombia y México.

Esta situación representa un golpe a la economía mexicana, ya que de acuerdo a la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), durante los últimos 15 años México se ha convertido en un gran aliado de la economía China al concentrar el 23% de las exportaciones para proyectos de manufactura metálica e industria automotriz.